Noventa y nueve por ciento repito en mi cabeza, y todavía no se si lo que busco es que esa barra se complete o si simplemente empiece a reducir su porcentaje. Estoy en constante búsqueda del
equilibrio, juro que intento dar todo por esto.
Pero él no me escucha. Él no entiende que si sigue así, lo único que logrará es que lo nuestro se acabe. Cada día supera mis expectativas de lo que una persona puede lograr, o de lo que puede llegar a imaginar. Porque a fin de cuentas, todo esta en su cabeza. Le pido que me escuche, que se ponga en mi lugar. Que los cambios que yo quiero es por verlo
mejor y feliz. El solo repite:
"no sos la misma de antes, no me demostrás confianza". A lo que yo pienso, me conociste a los dieciocho años.
EVOLUCIONE, MADURE, y si, CAMBIE.